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Chetumal, Quintana Roo 07 de diciembre de 2007
   
 

MENSAJE DE LA PRESIDENTA DEL DIF ESTATAL, NARCEDALIA MARTÍN DE GONZÁLEZ, DURANTE SU SEGUNDO INFORME DE ACTIVIDADES REALIZADO EN LAS INSTALACIONES DEL CRIQ CHETUMAL

Chetumal, Q. Roo, 7 de diciembre.

Amigas y amigos:

Asumir la responsabilidad de encabezar los servicios de asistencia social, que el Estado debe proporcionar a los grupos vulnerables, es un compromiso que tomé con una clara conciencia del tamaño del reto y de lo que implica estar al frente de una institución extraordinaria, como es el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de Quintana Roo.

A lo largo de casi tres años, en esta tarea, me ha inspirado un sincero deseo de servir.

Se que este trabajo debe ser guiado ante todo, por los ideales humanitarios más elevados.

Que el combate a la desigualdad, que la tarea de mitigar la marginación y la vulnerabilidad, nos convoca a demostrar con nuestros actos, el verdadero humanismo que se expresa en el amor hacia nuestros semejantes.

En este lapso, he entregado toda mi voluntad y mi cariño para cumplir el compromiso asumido.

Nos ha tocado ser parte vital de la protección y el apoyo que el Gobierno del Estado que encabeza mi esposo, entrega en todas las regiones de Quintana Roo, a los más necesitados.

Nos ha tocado, ser parte del esfuerzo por garantizar los derechos sociales básicos de todos los quintanarroenses, como el derecho a tener una vida digna, el derecho a la salud, a la protección, a la alimentación, a recibir los cuidados especiales necesarios.

Trabajamos para hacer efectivo el derecho a un desarrollo integral, pleno y verdadero.

El nivel de cumplimiento de metas y el balance de los logros alcanzados, lo hemos presentado a manera de resumen en el audiovisual y los ponemos a su consideración, sin perder de vista que la jornada aún es larga, que debemos seguir entregando toda nuestra capacidad y nuestro corazón en esta noble labor.

Hemos procurado que en la tarea encomendada, la calidad, que se traduce en eficiencia, en eficacia y resultados, acompañe a la calidez, que hace efectiva la dignidad de la persona con un trato afectuoso, comprensivo y lleno de sinceridad.

De esta manera, calidad y calidez se han convertido en sellos distintivos del DIF Quintana Roo y han servido para tener hoy una institución fortalecida, que ha reorganizado sus procesos, para cambiar y mejorar hacia adentro con el propósito de servir mejor hacia fuera,  de servir mejor a quienes nos debemos.

En esta etapa, los espacios para atender a nuestros adultos mayores, a niñas y niños en desamparo o en riesgo, a las personas excepcionales que demandan rehabilitación y educación especial, han mejorado significativamente.

Destacó que al lado de estas obras importantes de infraestructura que mucho apreciamos que son verdaderamente importantes para que DIF funcione, hay también una obra trascendente, pero con cualidades distintas.

Es la obra humana la que realiza la gente que se organiza, la gente que aporta ideas y tiempo, que atiende cotidianamente a quienes acuden a nosotros.

Esa obra humana también nos llena de orgullo.

Las acciones y los hechos aquí presentados, reflejan el trabajo de muchos colaboradores.

Tengo la fortuna de contar con ellos en esta misión y hoy es un honor para mí presentar estos resultados como el fruto del trabajo de este maravilloso equipo.

A todos a ustedes que cubren con amor cada una de las tareas del DIF Quintana Roo, mi aprecio por siempre y mi más sincero agradecimiento a la familia DIF.

Muchísimas gracias.

Los quintanarroenses hemos enfrentado en repetidas ocasiones, la adversidad que proviene de fenómenos naturales.

Las experiencias obtenidas en esos sucesos nos causan daños materiales, es cierto,  pero nos han servido para valorarnos, para saber que somos una sociedad unida y en nosotros está contenida una calidad de seres humanos solidarios, que nos hermana.

Esa calidad humana vive siempre en nosotros, y aparece en momentos particularmente difíciles, como cuando enfrentamos la devastación de los huracanes Emily y Wilma.

O este mismo año, cuando los efectos del huracán Dean  confirmaron nuevamente ese espíritu capaz de grandes sacrificios en el auxilio y la protección a nuestros semejantes.

Hoy como ayer, los voluntariados de DIF organizaron la ayuda y participaron con entrega y voluntad a toda prueba.

Las graves consecuencias de las inundaciones de Tabasco, también los movilizaron en el acopio de ayuda, junto a miles de quintanarroenses que sentimos como nuestro el dolor de nuestros hermanos tabasqueños…

Porque hemos vivido en carne propia la fuerza de la naturaleza, la pérdida del patrimonio y severos daños en nuestras comunidades, porque sabemos lo que significa una mano extendida y una voz de aliento cuando más se necesita.

Por esa extraordinaria calidad humana, les doy las gracias, gracias por dar, por ser, gracias por estar con los que nos necesitan en esta ocasión y siempre, a los amigos del voluntariado y a la población en general, muchísimas gracias.

Muchas gracias amigas del voluntariado, amigos todos.

Bien dicen que la infancia nos marca para siempre. Durante la niñez se forja la personalidad, nacen ideales y se arraigan valores, se desarrollan las capacidades y, finalmente, se definen los seres humanos que seremos como adultos.

Los quintanarroenses sabemos, que una sociedad que cuida y protege a sus niñas y niños, es una sociedad responsable.

Por eso hemos hecho un gran compromiso con la niñez, porque sabemos que nuestros pequeños son lo más preciado que tenemos.

Detrás de cada niño que se lanza a la calle, hay razones muy poderosas y variadas, que cuentan historias de exclusión, de inequidad, historias de adversidad.

Detrás de cada niño de la calle, que trabaja, que enfrenta mayores riesgos, que asume responsabilidades que aún no le corresponden, hay una gran pérdida que no debe permitirse una sociedad vigorosa y con valores sólidos como la nuestra.

Para DIF, para todas las instancias de gobierno y para toda la sociedad, es prioritario que esos niños regresen a la escuela y se mantengan en ella evitando la doble jornada a la que se ven sometidos injustamente los niños que estudian y trabajan.

De ahí la importancia de participar con la familia, con los padres, de apoyarlos y orientarlos para que puedan ofrecer a sus hijos, mejores horizontes de formación y un seno familiar que brinde seguridad, lleno de afecto, procurando lazos más saludables en el hogar y en el resto de la comunidad.

Estoy segura, que compartimos la satisfacción de saber que Quintana Roo está hoy más determinado y unido, en torno a la tarea de velar para que en cada una de nuestras niñas y en cada uno de nuestros niños, la infancia no represente una palabra vacía o una promesa rota, sino, por el contrario, una etapa llena de sentido, de sueños que se cumplen, de anhelos y  realizaciones.

Los convoco a continuar, a redoblar esfuerzos para estar a la altura de nuestra gran misión, la misión de que todos nuestros niños y niñas reciban el preciado regalo de vivir una infancia feliz y reciban las herramientas para que lleguen a ser  personas de bien.

En sociedades como la nuestra, los jóvenes conforman un segmento de población de gran crecimiento.

Las amenazas que deben superar son también crecientes, debido a múltiples estímulos que los bombardean diariamente, debido a dificultades para estar alerta de riesgos que deterioran su estado físico y su salud, y muchas veces, hay que reconocerlo, debido a la exclusión de la que son víctimas.

El no tener un espacio en la escuela, en la familia, en el trabajo o en la comunidad ha hecho que los jóvenes sea un grupo vulnerable.

Estamos convencidos que ahí tenemos que actuar unidos. Hay que anticiparse a los problemas, cuidarles con esquemas preventivos, y transformar esos riesgos en oportunidades y en conductas positivas.

Eso es mucho más fácil que resolver las consecuencias, pero sobre todo es más justo y mucho más responsable, actuar a tiempo.

Por ello, hemos desplegamos una labor preventiva, fomentando valores, brindando orientación, haciendo del contacto con la juventud una actividad más intensa, más frecuente, multiplicando las formas de comunicación con ellos.

A nosotros, nos corresponde velar porque reciban una buena educación, el espacio libre y respetuoso que reclaman.

A los jóvenes de Quintana Roo, les corresponde hacer su juventud. Les toca disfrutarla, basarla en grandes ideales, en una ética sólida y sin dobleces, les toca hacer su juventud, con toda su energía, construyéndose asimismo en la libertad y en el amor.

Seguiremos apoyando sus sueños y sobre todo, seguiremos apoyando sus derechos.

Cuando hablamos de justicia, de igualdad entre géneros, sabemos que en la medida que nos adentramos a las comunidades rurales y las zonas marginadas urbanas, la condición de mujer es un factor que eleva la vulnerabilidad.

Por esa razón, hemos realizado esfuerzos sin precedente para contribuir a la realización de las metas de salud, equidad y protección para todas las mujeres de Quintana Roo.

Hemos compartido espacio y tiempo con las mujeres de todos los rincones de Quintana Roo.

Reconociendo en ellas las más apreciable fortaleza de nuestro Estado, porque las motiva el amor a nuestra tierra, a nuestra gente y a nuestros hijos.

Y seguimos, muy unidas, dando la batalla por erradicar todo tipo de violencia que continúa afectando mayoritariamente a las mujeres.

Seguimos también apoyando a las mujeres jefas de familia, para que sepan que no están solas en la importante misión de ser el principal pilar y sustento de sus hijos.

Orgullosamente, me une a todas ellas sentimientos muy fuertes de fraternidad y cariño.

Seguiremos compartiendo, con todas ellas, la responsabilidad de sacar adelante a sus pequeños, tratando de enriquecer su convivencia, con valores como el amor a la vida y la entrega a la familia.

Las mujeres quintanarroenses son grandes por sus ideales, por su lucha cotidiana para ser valoradas, por tener sueños, pero también por la manera de hacerlos realidad.

Porque en cada mujer hay un milagro, el milagro de la vida; porque en cada mujer hay un mundo, un mundo de amor.

Al inicio de ésta gestión, solicité a los quintanarroenses unirnos en torno al propósito de atender con mayor calidad y calidez a nuestros adultos mayores.

Hoy, en Quintana Roo, nuestros abuelitos y  abuelitas reciben otro trato, las arrugas de sus rostros solo acusan una larga vida, pero sus miradas irradian un espíritu intacto, renovado, porque se saben respetados, se saben queridos.

Vivimos en un mundo competitivo, que se mueve a velocidades que quitan el aliento, que privilegia el lucro económico para tasar todo, y provoca que muchas veces se haga a un lado lo verdaderamente valioso para nuestras vidas, como lo son los adultos mayores.

En Quintana Roo, nos sentimos orgullosos y honrados de nuestra forma de ser, y que entre nosotros el lugar de los abuelitos, permanezca y funcione con una idea de la vida distinta, arraigada profundamente en nuestros corazones, la de la gratitud, el respeto y el amor por ellos.

Estamos convencidos que a pesar del paso de los años, nada debe impedirles ser felices, crear, pensar y nada debe impedirles ponerse de pie para mirar en cada mañana un porvenir todavía por construir.

Pido la solidaridad de la sociedad, pido más solidaridad, para decirle a nuestros adultos mayores, “abuelito, estoy contigo”, “todo Quintana Roo, está contigo”.

Para mí ha sido sumamente satisfactorio constatar que todos nuestros programas llegan más lejos, multiplican sus beneficios, porque en cada municipio, han encontrado el respaldo de gente extraordinaria.

Son ya casi tres años de travesía juntas, con el deseo común de servir, hoy me da gusto poder decirles a los quintanarroenses, que hemos logrado en la cooperación, mejorar la respuesta institucional de los sistemas municipales DIF.

Conozco muy bien, amigas, de su vocación de servicio y de su entrega a la noble tarea que nos ha tocado vivir, lo he constatado en todas las ocasiones en que he compartido con ustedes el trabajo diario en las colonias de sus municipios y en las comunidades.

Por eso, de manera muy especial hago un reconocimiento, de todo corazón, a las presidentas de los sistemas municipales que me acompañan. A Gaby, gracias; Rubí, gracias; Sofi, muchas gracias; Zully, gracias; Claudia, gracias; Jazmín, gracias; Olivia, muchas gracias y feliz cumpleaños y Dalila, muchas gracias.

Gracias por su amistad, por haber enriquecido con su generosidad, esta tarea compartida, muchísimas gracias.

Desde diversos ámbitos de la vida pública, en los nobles propósitos del DIF Quintana Roo coincidimos con muchas personas, que comparten con nosotros el anhelo de una vida más justa y equitativa para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Por ello, destaco el compromiso mostrado frente a las más sensibles causas sociales, de las señoras y señores diputados de la XI Legislatura del Congreso del Estado, que con su trabajo reformaron y crearon mejores leyes que aportan una base institucional más sólida, para que la asistencia social en Quintana Roo, responda mejor al objetivo de llevar la ayuda hasta donde se requiere.

Por su gran sensibilidad y sentido social, señores diputados, muchas gracias.

La idea de insistir en la capacidad que posee cada ser humano, es una manera muy nuestra de ofrecer apoyo solidario para mejorar la calidad de vida de las personas especiales y, promover su integración y su independencia.

Las lecciones de éxito y entereza que nos dan todos los días, se multiplican de manera importante cuando son estimulados; cuando los apreciamos y se los demostramos; cuando ellos mismos reconocen un esfuerzo social que pone a su alcance las oportunidades que merecen para vivir con dignidad, ejerciendo -sin límite- su derecho a la educación, al trabajo, a tener un espacio en la familia y en la sociedad.

Por eso, con la fuerza de su ejemplo y con el cariño que se han ganado, persistimos en el reto de ser una sociedad para todos.

El avance es alentador, hemos dado pasos importantes, abriendo espacios de accesibilidad no sólo físicas, sino también sociales.

Ejemplos extraordinarios de ello son los Centros de Rehabilitación que logramos edificar con el apoyo de la fundación Teletón, que ya están listos para abrir sus puertas a esos quintanarroenses tan especiales.

Listos para atenderlos en espacios como éste que hoy nos recibe aquí en Chetumal, y cuya operación hemos asumido en el Gobierno del Estado, y también en el que inauguramos hace unos días en Cancún, que brinda atención con la experiencia y el profesionalismo que ya distingue a la fundación Teletón.

El mensaje de calidad y calidez de estas obras es patente, y expresa a padres y familiares que también nosotros, deseamos lo mejor para sus hijos.

Porque sé lo que representan estos extraordinarios Centros de Rehabilitación para los beneficiarios, los directos y los indirectos, agradezco tu visión y compromiso, la determinación de entregar a nuestros niños y a nuestra gente, estos espacios que son sinónimo de amor, de esperanza y que han venido a reforzar la convicción de que todos ellos, sin excepción, tienen capacidad para triunfar.

Por estos centros y por todo el apoyo brindado a esta noble labor que realiza DIF, con sus programas y su gente, muchas gracias Félix.

Señoras y señores.

La asistencia social en Quintana Roo tiene la finalidad de ampliar las capacidades de nuestra gente que vive con mayores carencias.

Nuestro reto ha sido que cada persona en situación de vulnerabilidad reciba la ayudad necesaria, del Gobierno del Estado y de la sociedad, para transformar esa debilidad en nuevas fortalezas, en ganas de salir adelante y en posibilidades reales de hacerlo.

En este sentido, conscientes de que el éxito de la sociedad depende en gran medida del éxito que pueda lograr la familia en su tarea formativa, en su función integradora y en su responsabilidad de ser fuente de apoyo, afecto y valores; desde hace casi tres años, promovemos un modelo de trabajo en el que su fortalecimiento, es un objetivo especial de la tarea asistencial que DIF ofrece a los quintanarroenses.

Trabajando a favor de la familia, avanzamos para que se reconozca que hombres y mujeres tenemos el mismo valor, para que en cada hogar, haya una meta compartida de superación, de ayuda y solidaridad.

Cuando trabajamos por la familia, aseguramos que los cuidados y la protección que se brinda a los niños quintanarroenses, tenga las mejores condiciones.
Aseguramos el mejor espacio para el entendimiento y la armonía, para que los lazos biológicos que se dan en el seno de cada familia, sean a la vez  los lazos afectivos más fuertes que den identidad y pertenencia a nuestros jóvenes.

Cuando trabajamos por la familia, facilitamos la comprensión que requieren las personas especiales para hacer acopio de su gran fortaleza; facilitamos que los abuelitos tengan un espacio permanente entre nosotros, y se retribuya con amor su presencia en el hogar y en la comunidad.

Cuando trabajamos por la familia en Quintana Roo, trabajamos para que la tarea fundamental de construir y trasmitir valores, se cumpla con éxito.

Por eso, en nuestra labor, basada en el valor más importante que es el amor, la familia seguirá siendo el lugar en donde confluyen todos nuestros esfuerzos.

Yo los invito nuevamente a continuar como una sociedad unida. A apoyar esta misión para que la mano extendida del DIF llegue, efectivamente, hasta el niño que pide cobijo y esperanza; para que sea la fortaleza y la convicción que requiere el joven para formar una personalidad segura, fuerte, que le enseñe que el reto es vivir, vivir en plenitud, en libertad y en la responsabilidad de hacer su propio destino.

Los convoco nuevamente a continuar con entusiasmo y sensibilidad, a unir manos y a estrechar voluntades, para que la dignidad de vivir se exprese en el rostro de cada abuelito, y para que el amor de los suyos, sea el principal motor de superación de todas las personas especiales.

Los invito a hacer más, a renovar esperanzas, tomemos los logros como motivaciones, para acometer nuevas metas.

De mi parte, la mejor manera que encuentro de agradecer el apoyo y el cariño que me han brindado en esta etapa de trabajo, es renovar hoy frente a todos ustedes, mi compromiso de vivir para servir.

A ti Félix te agradezco la oportunidad de ir a tu lado en este compromiso, me siento orgullosa de hacerlo con el mismo amor que tienes por Quintana Roo y por su gente, muchas gracias.

A Victoria y a Lenin,  les repito desde el fondo de mi corazón que son mi gran tesoro y que, justamente, mi entrega para tener una sociedad mejor y más justa, tiene en ustedes la más poderosa inspiración y los quiero con toda mi alma.

Ante ellos, y ante todos ustedes refrendo mi compromiso para que nuestra noble institución sigua siendo el rostro humano, de calidad y calidez, que ayude a la gente a alcanzar comprometida con la sociedad y comprometida consigo mismo y ante la sociedad quintanarroense, la presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral para la Familia, Narcedalia Martín de González, se comprometió a redoblar esfuerzos para que la institución siga siendo el rostro humano de calidad y calidez pata ayudar a la gente a alcanzar un mejor porvenir, a hacer un mayor esfuerzo para tener mejores familias quintanarroenses.

Muchísimas gracias.

 

 
   
   
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