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MENSAJE DEL GOBERNADOR DEL ESTADO, FÉLIX GONZÁLEZ CANTO, EN EL MARCO DEL DESAYUNO ANUAL DEL SEMINARIO MENOR. Chetumal, 4 de diciembre.- Me voy a pasar aquí al podium de la maestra Sara Muza, porque aquí estamos muy guardados. Muchas gracias, no saben lo bonito que se siente cuando uno llega a un lugar como este y retrocede uno su casete imaginario y se acuerda lo que había aquí hace tres, cuatro años: que eran puros sueños, puras ilusiones y obviamente muchas ganas de parte de Monseñor Pedro Pablo, de parte de su nuevo director del Seminario, en aquel entonces el Padre Estrella y decide hacer en este terreno; que por cierto, este terreno es uno de los más bonitos de Chetumal; los que conocen un poco la historia de esta zona, saben bien que cuando el entonces Gobernador David Gustavo Gutiérrez Ruiz decide hacer la casa de Gobierno, aquí en la capital, se dan a la tarea de buscar por todo Chetumal cual era la mejor zona, el mejor lugar y precisamente aquí donde estamos parados en la vecindad donde está la casa de Gobierno y éste seminario, es el punto más alto de Chetumal. Si imaginariamente, por un segundo, quitamos todas la casas, hacemos una rasurada de todas las cosas que hay en la ciudad de Chetumal, el lugar que sobresaldría, el lugar más alto, es precisamente aquí en esta zona. Y bueno, que bueno que en este lugar surge una seminario, un lugar donde muchos niños quintanarroenses, muchos jóvenes quintanarroenses, van a recibir la mejor formación espiritual, académica, como personas y que además como me platicaba Monseñor Pedro Pablo, que fue también uno de los propósitos de hace algunos años; aquellos niños que van mostrando amor y vocación por el servicio a Dios, eventualmente los Legionarios de Cristo los van mandando a sus otros colegios que tienen en el mundo. Los Legionarios de Cristo tienen quizás, de las mayores infraestructuras académicas que están dispersas en todo el planeta; en el país que ustedes vayan van a encontrarse que los mejores colegios son los de los Legionarios de Cristos. En Inglaterra, en Estados Unidos, aquí en México, Centro, Sudamérica, Europa y me dio mucho gusto escuchar hace un momento de palabras de Monseñor Pedro Pablo, que ya hay seis niños, nuestros, de aquí de Quintana Roo que están en Roma, que están estudiando. Niños que cuando regresen, se reintegren a la sociedad, como dijo la maestra Sara, algunos serán Sacerdotes, otros seguirán su camino, el camino que Dios les mande, el camino que Dios determine; pero regresarán con una formación mucho mejor de los que hubieran soñado o la que hubieran encontrado de no ser por este seminario, por este lugar que cada uno de ustedes ayudó a construir. Pero, como dijo la maestra Sara, empezó hace algunos años ahí en la puerta de su casa y éramos algunos que estábamos ahí y la colecta de aquel día, me acuerdo los números, fueron 16 mil pesos, por eso yo fui de valiente y dije, yo pongo el doble. Estaba fácil, pero hoy no sé como le voy a hacer. Pero sin duda, el esfuerzo sí lo vale, el esfuerzo que se está haciendo para ello aquí lo tienen ustedes a la vista. Esta capilla que cuando empezó era sólo para uso de los seminaristas, luego poco a poco empezaron a haber algunos bautizos, empezaron a haber algunas misas y hoy, si ustedes vienen o pasan por esta zona un domingo, esta es de las iglesias más concurridas de Chetumal, ya es de la que más gente de la ciudad viene y bueno se ha convertido ya no sólo en un lugar de encuentro espiritual de los seminaristas, sino, es ya un lugar de encuentro espiritual de todos los habitantes de Chetumal. Creo que este es otro de los logros importantes que ustedes ayudaron a que se diera, porque todos ustedes, mujeres, hombres, son madrinas y padrinos de éste sueño que se ha convertido en realidad. Yo quiero felicitar a Monseñor Pedro Pablo Elizondo, porque su gran capacidad de gestión, de lograr recursos, ha generado en Quintana Roo muchos proyectos importantes y hay les voy a dar otra idea y la digo porque sé que la maestra Sara logra aterrizarla, pero así como aquí en Chetumal esta este seminario que se ha construido con dinero de ustedes, hay mucho dinero que Monseñor Pedro Pablo Elizondo ha logrado de empresarios de México, de empresarios de Quintana Roo que invierten en diferentes partes del Estado y que por eso ha avanzado muy rápidamente lo que ustedes pueden observar aquí alrededor; mas hacia mi izquierda están las aulas de los seminaristas, como ustedes pueden ver son edificios modernos, grandes, amplios, muy funcionales; esta capilla que ya es una iglesia, las áreas deportivas que tienen los muchachos, las condiciones en la que ellos viven aquí son muy buenas, son condiciones óptimas para un estudiante. Pero así también está por ejemplo, la Ciudad de los Niños, la Ciudad de la Alegría, en Cancún, que es todo un complejo donde hay de todo para atender a la gente desprotegida, a la gente necesitada, hay un área para recibir por ejemplo a enfermos de Sida, hay un área para recibir a niños abandonados, hay una iglesia para que pueda la gente ir, hay otra área para las mujeres, en fin es toda una ciudad grande. Hay un escuela. Es una escuela que tiene, lo que ustedes encontrarían en la mejor escuela de México y el único requisito para poder ser alumno de esa escuela, es que los padres sean de bajos ingresos, que los padres no tengan recursos para poder pagar una educación en una escuela particular. Se hace un estudio y se escoge verdaderamente por parte de la iglesia que monseñor Pedro Pablo es el principal impulsor de ello, a gente que verdaderamente tenga problemas económicos o sea, de la escala más bajos de ingresos de Cancún. Ese lugar maestra Sara, ojalá que podamos en alguna ocasión hacer algún evento, quizás no un desayuno tan grande porque sería difícil trasladar a todas, pero sí un grupo de Chetumal, que pueda ir a la ciudad de la Alegría y conocer algunas de las cosas que se han impulsado desde hace algunos años, pero con Monseñor Pedro Pablo han tenido una fuerza mayor y han crecido muy rápidamente. Monseñor Pedro Pablo a lo largo de su vida, ha ido dejando una huella imborrable en la gente a la que él ha servido, en las áreas que la propia iglesia le ha encargado dirigir. Y a propósito de que en estos días es el Teletón, les voy a platicar una historia que algunos de ustedes sí conocen, pero no todos. Monseñor Pedro Pablo fue director de un Seminario cuando estaba haciendo su carrera, y le tocó ser director del Seminario en Chile, y uno de sus alumnos que tuvo en esa época de director de Seminario, hoy es precisamente el que dirige el Teletón, es Fernando Landero, y Monseñor Pedro Pablo en su momento y esto, me lo platicó Fernando Landeros; se topa con su alumno jovencito porque estaba decidiendo cuál era su vocación, qué es lo que Dios le había encargado en la vida y en ese momento de confusión, es donde aparece Monseñor Pedro Pablo y le dice a Fernando Landeros: sigue el camino donde seas feliz, si eres feliz aquí, quédate aquí, pero si la felicidad te esta llamando en otro lado, quiere decir que Dios tiene algo muy importante para ti; y es cuando Fernando Landeros decide irse, regresa a México, aquí a su país y emprende un proyecto que hoy ha generado que miles de niños de México y quizás del mundo, tengan una vida nueva y quién se hubiera imaginado que en ese camino que hoy ha cambiado tantas vidas, que hoy ha mejorado el mundo de muchos niños, de muchas familias, se topó con Monseñor Pedro Pablo Elizondo, nuestro Obispo, nuestro Obispo de Quintana Roo. Monseñor nuestro abrazo. Muchas gracias, buenos días. |
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